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Ansiedad

Trastorno dismórfico corporal (TDC)

¿Continuamente se fija en su aspecto físico y los “defectos” que percibe? Si conoce los síntomas y las causas de la dismorfia corporal, podrá saber cómo calmar sus ansiedades y verse de forma más realista.

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal (TDC)?

Admitámoslo, todos tenemos días en los que nos sentimos inseguros sobre algún aspecto de nuestra apariencia o pensamos que no tenemos el mejor aspecto posible. Pero si pasa mucho tiempo obsesionado con lo que ve como defectos, escondiéndolos o intentando corregirlos, es posible que tenga el trastorno dismórfico corporal (TDC o BDD, por sus siglas en inglés). No está solo, aproximadamente 1 de cada 50 personas tiene TDC. Este trastorno afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las edades, aunque la mayoría de los casos comienzan en los primeros años de la adolescencia.

Si tiene el trastorno dismórfico corporal, es posible que sienta que hay una gran diferencia entre la percepción que tiene de su cuerpo y lo que le dice su familia y amigos. Aunque vea ciertas características de su aspecto como anormales o feas, la realidad es que los demás no lo ven de la misma manera. Aunque sabe, objetivamente, que sus seres queridos tienen razón, no puede escapar del estrés y la ansiedad que le provoca su imagen corporal.

Si esto le pasa, no significa que esté loco, obsesionado consigo mismo o que sea vanidoso. El TDC es un trastorno psicológico real que puede mejorar con tratamiento y autoayuda.

Características comunes en las que se centran las personas con TDC

En el trastorno dismórfico corporal, el blanco puede ser cualquier aspecto de la cara o el cuerpo, pero los aspectos más comunes en los que la gente se enfoca son:

  • Las facciones, como la nariz.
  • La piel (lunares, pecas, cicatrices, acné).
  • El tamaño o tono muscular.
  • El tamaño y la forma de los genitales o los pechos.
  • El vello (incluido el vello facial y corporal).

Es posible que sienta que no hay nada que pueda hacer para sentirse mejor con su apariencia, al menos sin una cirugía plástica o una varita mágica. Pero con las técnicas de afrontamiento adecuadas, puede desarrollar la capacidad de «salir de sí mismo» y ver su aspecto de una forma más holística y positiva.

Trastorno dismórfico corporal vs. inseguridades normales

Es normal obsesionarse de vez en cuando con un grano grande o con el tamaño de sus muslos. Pero si la preocupación por su apariencia le causa una gran angustia o interfiere en su vida diaria, es señal de que se está enfrentando a un problema mayor.

Cuando se ve en el espejo, ¿hay alguna característica en particular que le salta a la vista y que quisiera cambiar? ¿Siente la necesidad de recibir confirmación reiterada por parte de su familia o amigos, aunque no les crea cuando le dicen que se ve bien? Si el deseo de mejorar su cuerpo o borrar un «defecto» determinado domina sus pensamientos y acciones, es posible que tenga TDC.

Signos y síntomas del trastorno dismórfico corporal

Si padece trastorno dismórfico corporal, es probable que pase mucho tiempo obsesionado con la parte del cuerpo que percibe como defectuosa y con lo que las demás personas piensan de ella. Preocuparse por sus imperfecciones puede hacerle sentir deprimido, ansioso, avergonzado o extremadamente feo. Incluso puede desencadenar pensamientos suicidas.

Otros signos y síntomas del TDC son:

Comprobar repetidamente su reflejo en el espejo o alejarse por completo de los espejos. ¿Se ve compulsivamente en el espejo, incluso cuando está solo? En el otro extremo del espectro, ¿evita los espejos porque ver su reflejo le produce angustia?

Aislarse para que los demás no vean la parte del cuerpo que le molesta. Esto incluye evitar el trabajo, la escuela, los eventos sociales o los lugares públicos porque le estresa que lo vean. O salir de casa solo en la noche o en horas en las que sea menos probable ver a otras personas.

Gastar mucha energía camuflajeando u ocultando el defecto percibido. Es posible que use ropa, maquillaje o accesorios estratégicos para disimular la zona que le preocupa. También quizá adopte posiciones corporales que minimicen el «defecto». ¿Intenta cubrirlo con sombreros, bufandas, pantalones holgados o usa ropa inadecuada para el clima?

Hacer todo lo posible para evitar que le tomen fotos. ¿Evita las reuniones sociales en las que van a tomar fotos? ¿Supervisa las fotos que otros toman y publican en las redes sociales, asegurándose de que su «defecto» no sea visible?

Someterse a cirugía plástica para corregir la imperfección percibida. Es posible que crea que la cirugía plástica va a resolver todos sus problemas. Si ya se ha sometido a una operación, quizá siga sin estar contento con los resultados.

Pellizcarse la piel de forma compulsiva, lo que provoca lesiones. Pellizcarse la piel también puede ser un síntoma del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC o OCD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, si se hace con la intención de mejorar la apariencia, es más probable que se trate de TDC.

Compararse negativamente con los demás. Esto incluye compararse con famosos o fotos tuyas de cuando eras más joven. La atención se centra en qué tan mal se ve su «defecto» en comparación con los demás.

Poner mucho esfuerzo en cambiar el rasgo con ejercicio excesivo o bronceado. Si padece de TDC, es posible que también se sienta inconforme con su cabello, que se lo corte con frecuencia y evite salir después de habérselo cortado.

Gastar demasiado en el cuidado personal. Gasta una parte importante de su sueldo o dinero en productos y servicios diseñados para mejorar su aspecto. Pero luego tiende a desilusionarse rápidamente con estos productos y se enfoca en encontrar un tratamiento mejor.

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Dismorfia muscular: un subtipo común del TDC

La dismorfia muscular es un subtipo de trastorno dismórfico corporal centrado en la creencia de que sus músculos no son lo suficientemente grandes. Aunque puede afectar a ambos sexos, es más común en los hombres.

Al igual que el trastorno dismórfico corporal, en general, la dismorfia muscular puede ser difícil de reconocer. Como quienes la padecen pueden ser alabados por su disciplina y compromiso con su salud, es posible que al principio sienta que se trata de un logro. Pero si se identifica con los siguientes síntomas, puede ser el momento de reconsiderarlo:

  • Ejercicio excesivo y levantamiento de pesas, con frecuencia durante muchas horas al día.
  • Una fijación por contar calorías.
  • Evitar los restaurantes debido a una supuesta falta de control sobre las opciones alimenticias.
  • Organizar las comidas para conseguir una combinación «perfecta» de carbohidratos, grasas, proteínas y vitaminas.
  • Seguir un estricto horario de comidas.
  • Mirarse en exceso o evitar los espejos y las superficies reflejantes.
  • Llevar varias capas de ropa para parecer más grande.
  • Utilizar esteroides u otras drogas para mejorar el rendimiento.
  • Su autoestima se basa exclusivamente en el tamaño de sus músculos.

Dismorfia muscular vs. trastornos alimenticios

Aunque a veces se denomina «vigorexia» o «anorexia inversa», la dismorfia muscular no es exactamente un trastorno alimenticio, a pesar de compartir algunas similitudes. Aunque su imagen personal puede impulsarlo a seguir una dieta precisa y prolongada, el objetivo es aumentar el tamaño de sus músculos, en lugar de reducir su grasa corporal. Además, no todos los que padecen dismorfia muscular sufren un trastorno alimenticio.

Causas y factores de riesgo del trastorno dismórfico corporal

Las causas exactas del trastorno dismórfico corporal son inciertas, pero es probable que una combinación de factores genéticos y ambientales jueguen un papel. Los estudios muestran que el 8 % de las personas con TDC tienen un familiar cercano al que se le ha diagnosticado TDC. Esto sugiere que puede haber un componente hereditario que aumente las probabilidades de desarrollar TDC.

Las investigaciones también indican que algunas personas con TDC tienen niveles bajos del neurotransmisor serotonina, pero aún no se ha establecido la relación con el TDC. Otros estudios sugieren que el procesamiento visual en el cerebro puede diferir en las personas con TDC, lo que puede contribuir a la forma en que ven las imágenes o perciben las distorsiones.

Si alguien sufrió durante la infancia un abuso sexual, emocional o físico, puede ser más propenso a desarrollar TDC. Los factores sociales, como las burlas de los demás por su aspecto físico, pueden tener efectos duraderos. Muchos de nosotros hemos sido objeto de algún tipo de acoso durante la infancia, y sabemos lo hiriente y perjudicial que puede ser para lo que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos.

[Lea: Acoso y ciberacoso]

La cultura en la que vivimos también tiene un impacto significativo en nuestra percepción de la belleza y el aspecto físico. En nuestra sociedad se pone mucho énfasis en lo que se considera atractivo. Nos bombardean con imágenes de cuerpos perfectos en la televisión, las revistas y las redes sociales. Intentar estar a la altura de estos estándares puede generar sentimientos negativos sobre su autoestima, sobre todo si tiene tendencias perfeccionistas. Puede aumentar las inseguridades sobre su propio atractivo, ya que sobrestima el atractivo de los demás. Es fácil ver cómo esto puede conducir a sentimientos de ansiedad, depresión y vergüenza si tiene TDC.

¿Existe una relación entre el TDC y el TOC?

Los síntomas del TDC y el TOC coinciden en varias formas. Normalmente, ambos aparecen durante la adolescencia y se manifiestan como comportamientos repetitivos, como pellizcarse la piel y verse constantemente en el espejo. La principal diferencia es que el TDC se centra exclusivamente en comportamientos compulsivos relacionados con la apariencia, mientras que las personas con TOC pueden tener varios tipos de pensamientos y comportamientos obsesivos.

Además, las personas con TDC suelen tener más dificultades para entender y reconocer sus síntomas que las personas con TOC. También es posible tener simultáneamente TDC y TOC, por lo que es importante obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Lea: Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Trastorno dismórfico corporal, salud mental y trastornos alimenticios

También pueden estar presentes otros problemas de salud mental si tiene TDC, como la ansiedad o la depresión. Estar preocupado por su aspecto físico puede generar mucha angustia. Los comportamientos repetitivos que realiza se utilizan como mecanismos de afrontamiento para aliviar parte de esta ansiedad.

Centrarse constantemente en las imperfecciones puede dificultar el funcionamiento diario al crear sentimientos de baja autoestima, ansiedad social, incomodidad y vergüenza. Esto puede conducir a una depresión grave, pensamientos suicidas e incluso intentos de suicidio. Es importante que no sufra en silencio, sino que busque ayuda y apoyo.

[Lea: ¿Tiene tendencias suicidas?]

Algunas personas con TDC también tienen trastornos alimenticios. Esto puede incluir la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Las personas con TDC y trastornos alimenticios tienen pensamientos negativos persistentes sobre su aspecto y cómo este define su percepción de autoestima. Sin embargo, también existen diferencias entre estos trastornos. El diagnóstico de un trastorno alimenticio debe incluir conductas alimenticias anormales, lo que no es un requisito para el diagnóstico de TDC.

Cómo obtener ayuda para el trastorno dismórfico corporal

Si se reconoce en la lista de síntomas y ha decidido buscar ayuda, es un paso importante hacia su recuperación. Las investigaciones demuestran que muchas personas con TDC acuden al dermatólogo durante diez años antes de buscar finalmente a un especialista en salud mental.

Es posible que se avergüence de su compulsión y tema que los demás lo tachen de «vanidoso» o «egocéntrico» si pide ayuda. Pero, al igual que en otros trastornos arraigados en la ansiedad, existe ayuda disponible.

Opciones de tratamiento para el trastorno dismórfico corporal

El tratamiento del trastorno dismórfico corporal incluye terapia individual y de grupo, así como medicamentos.

La terapia cognitivo-conductual (TCC o CBT, por sus siglas en inglés) es el único tratamiento psicológico para el TDC respaldado por investigaciones. Se enfoca en cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento desencadenados por el trastorno. Su terapeuta le ayudará a identificar las situaciones que le provocan ansiedad y a desarrollar mecanismos de afrontamiento más sanos. A través de la TCC, puede aprender a salir de sí mismo y ver su cuerpo a través de una mirada más objetiva y compasiva.

[Lea: Terapia para los trastornos de ansiedad]

Medicamentos para el trastorno dismórfico corporal. Aunque no existen medicamentos para tratar específicamente el TDC, las investigaciones han demostrado que los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS o SSRI, por sus siglas en inglés), un tipo de antidepresivos, pueden ayudar a calmar los pensamientos y comportamientos obsesivos característicos del TDC. También pueden reducir los síntomas de ansiedad y depresión que con frecuencia se presentan junto con el TDC. Con la mente más tranquila, quizá le parezca más fácil comprometerse con la TCC.

Consejo n.º 1 de autoayuda para el trastorno dismórfico corporal: renfoque su atención

Además de buscar ayuda profesional, recuerde que la autoayuda puede ser una herramienta poderosa. Los pensamientos y comportamientos compulsivos no tienen por qué controlar su vida.

Lleva tiempo aprender a centrar la atención en el presente, pero tiene enormes beneficios para la salud mental y física. Hay dos estrategias que pueden ayudar: concentrarse en las tareas cotidianas y una práctica de meditación más formal. Estos dos mecanismos de afrontamiento se complementan y pueden formar parte de tu rutina diaria.

Concentración en las tareas cotidianas

Muchos de nosotros realizamos los quehaceres domésticos en piloto automático. Al lavar los trastes o cepillarse los dientes, ¿piensa realmente en lo que está haciendo? ¿O su mente está divagando, planeando el día o quizá está preocupado por su aspecto? Escriba una lista de las tareas que realiza habitualmente en las que es más probable que sus pensamientos se desvíen.

La próxima vez que aspire la alfombra, por ejemplo, intente practicar la atención plena. Involucre sus sentidos y note cómo se siente la aspiradora contra la alfombra. ¿Qué ruidos asocia con esta tarea? ¿Cambian los olores de su casa a medida que pasa la aspiradora por la habitación?

Si siente que pierde la atención, no se mortifique. Simplemente traiga su mente de vuelta al presente. Practicar el estar consciente le ayuda a desviar la atención de su cuerpo y de cualquier pensamiento negativo.

Meditación

Aunque al principio puede parecer difícil, la meditación se facilita con la práctica. Puede ser útil empezar siguiendo una de las meditaciones guiadas de HelpGuide o puede probar esta sencilla meditación.

A medida que se sienta más cómodo con la meditación, puede aumentar el tiempo de práctica. El objetivo es centrarse en sí mismo y apartar la atención de los pensamientos repetitivos sobre su aspecto.

Una meditación sencilla para el TDC:

Siéntese cómodamente y observe su cuerpo. Pregúntese: ¿qué estoy pensando y sintiendo? ¿Qué sensaciones tiene mi cuerpo? Dedique 30 segundos a percibir estas impresiones sin actuar sobre ellas ni tratar de alejar ningún pensamiento.

A continuación, cierre los ojos y concéntrese en su respiración. Observe cómo entra y sale de su cuerpo. En este momento, intente despejar la mente. Puede ser útil visualizar los pensamientos como nubes, que pasan por la mente como lo harían por el cielo. Dedique entre 1 y 2 minutos a realizar esto.

Luego, amplíe su conciencia al resto del cuerpo. Permítase pensar y sentir sin juzgar. Si se da cuenta que empieza a obsesionarse con ciertas emociones, dígase a sí mismo «relájate» o «suéltalo». Continúe así durante 1 o 2 minutos más.

Consejo 2: Practique la autocompasión

Junto con la meditación, la autocompasión es otra forma de conciencia plena. Los estudios indican que las personas con mayores niveles de autocompasión presentan menos síntomas dismórficos corporales. Busque formas de aplicarla en su vida diaria para aliviar el estrés y la ansiedad. Aprender a aceptar sus imperfecciones, sobre todo durante los momentos difíciles, es parte de adoptar la autocompasión.

La mayoría de nosotros tratamos a los demás con más amabilidad que a nosotros mismos. El diálogo interno negativo solo conduce a un mayor escrutinio de nuestra apariencia y a una imagen personal distorsionada. Este diálogo interior puede volverse tan familiar para nosotros, que ni siquiera nos damos cuenta de este ritual nocivo. Piense en cómo le hablaría a un amigo o ser querido y utilice para sí mismo el mismo tono amable y empático. Expresarnos amor y aceptación a nosotros mismos, a pesar de nuestros defectos, es un paso importante en el proceso de sanación.

Las personas que han sufrido abuso y abandono son más propensas a la autocrítica. Cuando practica la autocompasión, sigue siendo consciente de los pensamientos y emociones hirientes, pero no les da más importancia de la que tienen. Una vez que empieza a darse cuenta del diálogo interior negativo, puede hacer un esfuerzo por decir afirmaciones positivas en su lugar.

Lo crea o no, incluso unos minutos de autocompasión pueden darle la vuelta a todo su día. Es posible que descubra que tiene menos sentimientos de vergüenza al utilizar palabras compasivas y ser comprensivo consigo mismo. Repetir frases como «soy digno de amor y bondad» irá sustituyendo poco a poco el constante autojuicio y la dura autocrítica. Tratarse a sí mismo con amabilidad puede cambiar sus pensamientos y comportamientos, aumentando sus sentimientos de autoconfianza y autoestima.

Consejo 3: Inicie el hábito de escribir un diario

Escribir sus pensamientos, sentimientos y emociones en un diario es una gran forma de expresarse. No necesita ser una anotación larga y formal, ni se trata de tener la ortografía o gramática correcta. Este ejercicio puede ser tan sencillo como anotar unas palabras. Dedique unos minutos al día y deje que fluya de forma natural. Puede ser útil designar un momento para hacerlo y utilizar el mismo diario o aplicación.

Escribir sus pensamientos y emociones puede ayudarle a identificar y superar los días angustiantes. Puede que le sorprenda lo mucho que esta herramienta reduce su ansiedad y levanta su estado de ánimo. Escribir un diario también puede ser una forma de priorizar los problemas que enfrenta. Si lleva un registro de los síntomas del TDC, podrá identificar los desencadenantes y enfocarse en controlarlos de forma más eficaz con la atención plena y la meditación.

Consejo 4: Reduzca las predicciones negativas

Una vez que tenga más experiencia para controlar sus pensamientos, podrá utilizar estas estrategias de afrontamiento para tranquilizarse antes de enfrentar una situación desencadenante. Podría tratarse de cualquier situación en la que se sienta inseguro por su aspecto, como una fiesta de cumpleaños o una reunión de trabajo con una sala llena de desconocidos.

Si tiene TDC, es posible que empiece a hacer predicciones negativas en automático sobre el desarrollo de un determinado acontecimiento. Puede empezar a imaginarse lo peor: que todos se burlarán de usted, por ejemplo, o que terminará sentado solo porque nadie quiere relacionarse con usted por su «defecto» percibido. Sin embargo, la realidad es mucho menos angustiosa.

La próxima vez que caiga en una espiral de ansiedad, intente escribir sus peores miedos en su diario o en una libreta de pensamientos. Una vez que los reconozca, intente pensar en un resultado más realista. En lugar de pensar: «Nadie me hablará». Pruebe con: «Quizá conozca a alguien nuevo y tengamos una conversación interesante». Sin embargo, es importante no irse al otro extremo y prepararse para una decepción. Por ejemplo, en lugar de imaginar: «Todos me dirán que mi aspecto es hermoso» o «Conoceré al amor de mi vida», considere expectativas más bajas, pero positivas.

Consejo 5: Busque apoyo social

Hay diferentes fuentes de apoyo disponibles para usted, así que recuerde mantener abiertas las líneas de comunicación. Asegúrese de no aislarse de los demás. Su red cercana de familiares y amigos se preocupa mucho por su salud y bienestar.

Sin embargo, si se siente más cómodo al confiar en otras personas con problemas similares, existen muchos grupos de apoyo dedicados exclusivamente al TDC. Estos grupos ofrecen un entorno seguro en el que puede hablar abiertamente de sus dificultades. Además, es una oportunidad para dar apoyo y ánimo a los demás. Algunas reuniones también se ofrecen virtualmente, lo que es conveniente si vive en una zona rural o necesita cumplir las medidas de distanciamiento social.

[Lea: Grupos de apoyo: tipos, beneficios y qué esperar]

Ser proactivo y tomar el control de su propia salud es extremadamente empoderante. Puede abrirle nuevas posibilidades de responsabilidad y recuperación a medida que se enfrenta a los retos del TDC.

Cómo ayudar a un niño con trastorno dismórfico corporal

El trastorno dismórfico corporal comienza con mayor frecuencia alrededor de los 12 o 13 años de edad. Como padre o madre, es posible que al principio tenga dificultades para diferenciar entre las inseguridades de los adolescentes y algo más serio.

Las investigaciones demuestran que el TDC suele ser poco conocido y poco diagnosticado. Además, comparte síntomas con otros problemas de salud mental como la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y la ansiedad social. La buena noticia es que con frecuencia el plan de tratamiento es similar y puede ayudar con estos trastornos concurrentes.

Estas son algunas formas de apoyar a su hijo o ser querido:

Infórmese sobre el TDC. Este trastorno suele confundir a quienes lo ven desde fuera. En realidad, los defectos físicos en los que tanto se fijan los afectados son imperceptibles o muy leves. Sin embargo, es importante no minimizar su dolor, sino abordar el problema con empatía y comprensión.

Fomente un entorno de apoyo que favorezca el tratamiento. Pase tiempo de calidad con su ser querido y reafírmele que le importa. Incluso si este rechaza las afirmaciones de usted sobre su aspecto, sentirá su apoyo. Intente no forzar el tratamiento ni hacerle sentir culpable.

Perfeccione su habilidad para escuchar. A veces, el simple hecho de hacer saber a alguien que está dispuesto a escucharle ayuda mucho. Si confía en usted, intente no juzgar y controle sus reacciones. Cuando le anime a buscar tratamiento, enfóquese en cómo su ser querido podría beneficiarse del apoyo de un experto que entienda su afección, en lugar de lo mucho que le preocupa a usted su comportamiento.

Cuídese. Reconozca que su ser querido pasará por altibajos mientras se enfrente a su afección. Mantenga los momentos difíciles en perspectiva y usted no deje de lado su autocuidado. Puede serle útil el que usted acuda a un terapeuta o se una a un grupo de apoyo.

Líneas directas y apoyo

Última actualización o revisión el julio 3, 2024